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"La Chaise"
04-11-2014

¿No te recuerda a…?

 

El diseño de esta butaca “chaise longe” empieza en una escultura de bronce, "Floating Figure", creada por Gaston Lachaise en 1927, un homenaje a la sensualidad femenina y un sugerente juego de equilibrios y masas.

 

El matrimonio norteamericano Charles y Ray Eames (de quien ya hemos hablado en nuestro blog repetidamente) diseñaron “La Chaise” como una silla de salón para un concurso del MOMA de Nueva York en 1948, convocado inicialmente para la promoción e investigación en mobiliario económico, funcional e industrializable, que permitiera afrontar la crisis posterior a la guerra mundial en los hogares de EEUU (“International Competition for Low Cost Furniture Design”).

 

El concurso desbordó todas las expectativas (más de 3.000 propuestas internacionales) y los Eames ganaron el segundo premio con la silla DAX. Sin embargo, presentaron también este diseño, que en seguida se ganó el favor del público, llegando a aparecer en el catalogo aunque no encajara exactamente en el espíritu del concurso, y recibió una mención del jurado.

Los costes de producción la arrinconaron inicialmente a series exclusivas e incluso se dejó de producir temporalmente, hasta su relanzamiento en 1990 para convertirse en un hito.

 

La butaca, que permite diferentes posturas, está formada por dos conchas curvadas y perforadas, de fibra de vidrio blanca (originalmente, aunque también puede encontrarse en otros colores), con su característica sinuosidad, separadas con material elástico, sin tapizar. Se sostiene sobre un aspa de madera de roble a través de cuatro “patas” de acero inoxidable.

 

En este caso, la brillantez del diseño no radica, para nosotros, tanto en sus características constructivas o funcionales como en ser uno de los primeros ejemplos de diseño “contextual”. La referencia a “Floating Figure” es directa y manifiesta (no se oculta ni en su nombre). Otras alusiones obvias: Henry Moore o Dalí.

 

¿Puede un diseño ser una interpretación, puede ser una re-lectura? Si el diseño es un lenguaje, ¿pueden hacerse “citas”? El diseño puede jugar con imágenes ajenas, con elementos sacados de contexto, que el espectador reconoce y que le permiten establecer vínculos sensibles distintos con el arte o los objetos. Este diseño fue uno de los primeros en reflexionar sobre estas ideas y obtener un resultado que, aún hoy en día, la ha convertido en un referente para decoradores, arquitectos e interioristas de todas las generaciones y estados, por su elegancia cautivadora y su carácter evocador.

 

Otro clásico

 

 


Dibujando proyectos ...
17-11-2014

Dibujar arquitectura supone explicar ideas sencillas y directas, y los dibujos surgen igualmente directos y sencillos.

La expresión de ideas se puede convertir en expresión artística, más allá de una herramienta de comprobación y explicación, puesto que es inevitable que sea una expresión personal del autor.

 

#arquitecto #interiorista

contacto@barcelonarquitectos.com

 


“¿Podríamos relajarnos en el vacío dejado por un sillón?”
19-11-2014

How Hight the Moon, Shiro Kuramata (1934-1991)

 

Fue estudiante de arquitectura y diseño en Tokio, para fundar su propio taller en 1965, desarrollando una amplia labor como arquitecto de interiores y diseñador de muebles, siempre trabajando en la escala pequeña, hasta que en 1988 se instaló en París donde forjó su prestigio más allá del Japón, aún hoy vigente.

 

La poesía, el humor, el minimalismo y los juegos de ligereza o transparencia son los rasgos característicos de sus diseños, que han ganado casi todos los premios posibles y se encuentran en exposiciones museísticas en todo el mundo. Las piezas originales de Kuramata, muchas veces escasas en producción, alcanzan importantes cotizaciones entre los entendidos, como la que nos ocupa en este post, que se subastó en 2013 en Chistie’s de Nueva York por 23.000$.

 

La butaca de 1986 (producida hasta 2009, en una serie limitada) “How Hight the Moon” (como cierto tema jazzístico de Ellington) es uno de los ejemplos más reconocidos de su trayectoria. El sillón de forma tradicional, redondeado, con brazos voluminosos, transmuta su envolvente en una superficie adaptada de rejilla metálica (acero niquelado), cambiando todas sus características perceptivas por otras nuevas: volumen por ligereza, peso por transparencia, mate por brillo, suavidad por rigidez, clasicismo por modernidad, función por sugestión….Incluso las patas sufren la misma transformación.

 

El aire encerrado por el sillón (no hay divisiones internas en el volumen) se acaba convirtiendo en el protagonista, invirtiendo sus cualidades volumétricas convencionales. Esta desmaterialización le confiere una adaptación a todo tipo de espacios, que la ha hecho protagonista en salones, vestíbulos comerciales, edificios de oficinas, museos…diseñados por decoradores o arquitectos de cualquier sensibilidad desde su creación.

 

Un clásico más

 

 

 




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