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¿Hay un por qué del éxito del estilo japonés en interiorismo?
03-12-2014

¿Por qué el estilo japonés es tan popular para el diseño de Interiores?

 

El diseño de interior japonés, tradicional o contemporáneo, ha sido, es, y parece que seguirá siendo, una fuente de inspiración para arquitectos e interioristas de todo el mundo, y tiene una aceptación popular creciente.

Existen sólidas razones para ello.

La tradición japonesa se ha basado en cualidades muy sólidas, que, al mismo tiempo, se han adaptado al gusto y al modo de vida moderno sin dificultades: el amor y el respeto por la naturaleza, el minimalismo como actitud, el gusto por lo artesano y el “lujo culto” podría ser algunas de ellas.

 

La mentalidad japonesa, acostumbrada a la creación de entornos domésticos reducidos, de atmósfera zen, “filosóficamente” acogedores, como refugio al día a día frenético en el trabajo y en la calle, se ha extendido al mundo occidental sin problemas aparentes. La sabia adaptación de este concepto de “elegancia sostenible” a viviendas y espacios reducidos modernos también ha llegado a occidente, impulsada por una civilización industrial avanzada, tecnológica y basada en el diseño de calidad

 

El estrés del mundo laboral, y la misma configuración física de la vida urbana, los transportes, la tecnología, y la vorágine de las comunicaciones, han ido generando estilos de vida agitados, convulsos, contra los que un entorno doméstico cálido, natural y contenido resulta una fuerte defensa. Nuestro hogar tiende a ser cómodo, simple, calmante, contemplativo…cualidades que se encuentran como básicas en el estilo japonés (el principio “Dan-sha-ri”). La actitud más ecológica, más sostenible y defensora de la naturaleza, que crece sin parar en occidente, casa con estos principios a la perfección.

 

Una tendencia perfectamente consolidada en occidente es la de vivir en espacios más reducidos: facilidad de mantenimiento, movilidad laboral, cambios más frecuentes en la estructura familiar al largo de nuestra vida, envejecimiento de la población, desconfianza en la estabilidad de la economía…

El “minimalismo cálido” japonés se adapta a estos espacios más espartanos con flexibilidad y sabiduría. Una de las claves de este minimalismo es el respeto por los materiales naturales y los trabajos artesanos, que introducen directamente la naturaleza y la sostenibilidad a los hogares.

 

La dimensión social del baño en Japón, con sus legendarios balnearios y casas de baños, han revitalizado, por ejemplo, la importancia de las bañeras, del espacio de relax íntimo, en las casas occidentales, que habían relegado tradicionalmente los baños a espacios secundarios; ya no es tan difícil encontrar bañeras abiertas integradas en los dormitorios, o el uso de la madera en lavabos, duchas o tinas.

 

Con la introducción del budismo en Japón desde China, el arte de la meditación se convirtió en parte indisoluble de su cultura; sus antiguas ceremonias del té, su gastronomía “estética” i saludable, los meditativos jardines japoneses naturales, e incluso las artes marciales, tienen una forma de meditación intrínseca. La mentalidad zen, el yoga, la meditación… se han introducido en occidente de manera irreversible, y con ellos, los espacios y los elementos de mobiliario japonés.

Piedras rústicas, pizarras, aplicaciones del bambú, suelos y revestimientos de madera artesana, elementos florales pequeños y elaborados, bonsáis, separadores textiles, correderas ligeras, tinas de madera, cáñamo, sedas, vajillas de porcelana rústica, madera lacada…son elementos desarrollados durante generaciones en Japón y que se incorporan a nuestro estilo de vida sin dificultad.

Los hogares japoneses, como los nuestros cada día más, pueden ser pequeños, pero la sencillez minimalista de su diseño permite que uno se sienta relajado, aislado del día a día, liberado del desorden mental.

 

¿Te gusta el estilo japonés?

 


La silla DSW
09-12-2014

Un clásico más

 

La silla DSW (Dining Side Shell Wood), mutada en DSR (patas de metal), DSX (patas tubulares), DAR (asiento moldeado con brazos),DKR (asiento de hilo tramado de acero), RAR (patas balancín)...y más....

 

Charles y Ray Eames revolucionaron en 1950 (no sería la única ocasión) el mundo del diseño de muebles, ideando la que fue la primera silla de plástico (fibra de vidrio, en aquel momento) de fabricación industrial, a partir de una propuesta (de asiento metálico) desarrollada conjuntamente con Zenith Plastics para el concurso del “Low-Cost Furniture Design", organizado por el Museo de Arte Moderno, en 1948. Este diseño sigue siendo uno de los más aceptados en el mundo, se considera un auténtico icono, y es el favorito por decoradores y arquitectos de cualquier país para proyectos de arquitectura e interiorismo de cualquier tendencia; actualmente vive, además, un auténtico “boom”.

 

Una de las ideas de trabajo de los Eames siempre fue que sus diseños no fueran cerrados, que debían adaptarse a las novedades industriales o técnicas, y a nuevas necesidades, concibiendo sus diseños como esquemas abiertos y flexibles, cualidades que reúne la silla DSW en su misma genética.

 

Ésta radica en la simple descomposición de la silla en dos elementos, asiento y patas, buscando la mejor solución técnica para cada uno, y la plena intercambiabilidad de respaldos y soportes: asiento con o sin brazos, patas con mecedora, asientos calados, tapizados...adaptaciones para hogares, oficinas, espacios representativos... incluso para niños, jardín i exteriores, con una amplísimas variedad de colores, acabados y tapicerías. Con su forma orgánica simple, esta silla se revela hoy en día como un auténtico arquetipo. El asiento, con su peculiar forma de concha, se redondea justo en la zona de contacto con los muslos o la espalda, y tiene una profundidad perfectamente calibrada para su ergonomía. La versión actual (infinitamente copiada y clonada) se fabrica con asiento de polipropileno, con un mayor confort, más ventajas de fabricación y reciclable. La estructura original de patas torneadas de madera de arce y tirantes de acero en diagonales, intercambiable, le da una solidez y ligereza imbatibles, además de un aspecto atemporal “todo terreno”.

 

Charles Eames Ormond (1907-1978) fue un diseñador (y cineasta) americano extremadamente popular, considerado, junto a su esposa Ray, una de las figuras más influyentes en el diseño contemporáneo. Ya hemos hablado antes de sus diseños en nuestro blog, y no será ésta la última vez.

 

Un clásico más, sí.

 


Las lámparas de ”PH”
12-12-2014

 

 

Poul Henningsen (1894-1967), arquitecto (aunque no llegó a graduarse), escritor y crítico de arte danés, conocido simplemente como PH, llegó a ser, sin duda, el diseñador de lámparas más brillante de su época (entreguerras), aunque este título podría seguir vigente hoy en día.

Probablemente el primer teórico del confort visual, muchos de sus diseños más celebrados ocultan radicalmente la fuente de luz, eliminando el deslumbramiento de raíz; sus lámparas envuelven la lámpara con delicadas superficies curvadas y anilladas, estudiadas meticulosamente en geometría y acabado (superficies mates, brillantes o de color). Estas “alas” conducen la luz, por reflexión, combinando luz indirecta i directa, consiguiendo un efecto de suavidad y calidez inigualado. Se han convertido casi en seña de identidad del archiconocido “estilo escandinavo” en arquitectura o decoración.

 

Quizás las más exitosas de entre todas sean las suspendidas PH50, PH Artichoke i PH Snowball, aunque os invitamos a revisar sus variantes de pie o pared, y el resto de sus diseños. Los difusores yuxtapuestos e independientes les otorgan una ligereza y una “flotabilidad” que quizás sea parte de su enorme atractivo y adaptación a casi cualquier proyecto de interiorismo.

 

La PH50 es una lámpara colgante diseñada en 1925 (!); toma su nombre del diámetro en centímetros de su disco superior, y se ha convertido en un elemento casi venerado por arquitectos y decoradores. El modelo original dispone de una aleta interior roja sólo para la mejora de la calidez de la luz. Está disponible en infinidad de colores.

La PH Artichoke (literalmente “alcachofa”), de 1958, suspendida con cables, cambia la idea de los anillos por un sistema de escamas (72 unidades), con una estudiada inclinación descendente. El modelo pintado en blanco es el más conocido, pero existen variantes en cobre y en acero inoxidable muy celebradas también.

PH Snowball, de 1924, en color blanco, participa de las ideas de las dos anteriores, con una un anillado de inclinación variable, en acabado brillante sólo donde es necesaria la reflexión.

 


Silla Cesca (ó B32)
18-12-2014

Esta silla, diseñada por el arquitecto Marcel Breuer en 1928 (nada más y nada menos), es uno de les ejemplos de fusión entre tradición y modernidad más celebrados en la historia del diseño industrial. Por un lado, la estructura tubular (acero cromado), de rabiosa modernidad en aquel momento, llevada al extremo estructural por el voladizo del asiento, que mantiene el peso del usuario literalmente en suspensión. Por otro, el entramado de asiento y respaldo, de entretejido de mimbre, liviano, resistente y transpirable, extraído de las rejillas artesanales de butacas y sillas tradicionales del siglo XIX.

 

El contraste entre texturas naturales y metálicas es uno de los secretos de su presencia, que la hace apta para cualquier proyecto de arquitectura o interiorismo. La Cesca original (o Ceska, o silla B32) no disponía de brazos, aunque se fabricó posteriormente esta variante, como también se puede encontrar un modelo con asiento y respaldo en piel.

 

Marcel Breuer, alemán de origen húngaro se formo en la famosa Bauhaus, en le taller de carpintería, desde donde se convirtió en uno de los diseñadores  y arquitectos más influyentes del siglo XX. Una de sus edificios más famosos es el Museo Whitney en Nueva York, de 1966. También es el diseñador de la sede de la Unesco de 1958.

Otros diseñadores como Mart Stam, o el mismo Mies van der Rohe, desarrollaron este concepto de estructura tubular en voladizo casi al mismo tiempo que Breuer, quien no pudo patentar la B32 debido a algunos litigios de propiedad industrial, hecho que explica que sea quizás la silla más copiada de la historia del diseño. Os invitamos a revisar el resto de sillas y butacas de Breuer con estructura tubular, todas ellas con merecido rango de clásico. La silla B32 forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York.

Otro clásico más.

 

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