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Mobiliario de arquitecto Todo es permisible con tal de que sea fantastico (Carlo Mollino)



Butaca Gilda y escritorio Scrivania Cavour

 

La butaca Gilda es un diseño de Carlo Mollino de 1954. Se trata de una butaca de geometría adaptable a cuatro posiciones, novedosa (para su época) adaptación que se consigue mediante un ingenioso sistema de apoyo en diversas muescas en las patas, diseñadas en forma de tijera.

 

La butaca, un auténtico clásico del interiorismo, a pesar de su rotundez, tiene una ligereza formal difícil de igualar. Las patas y brazos que forman la tijera son de madera de roble teñida, y todas las partes que sufren golpes o esfuerzos importantes en su maniobra (los apoyos del respaldo o las rótulas de la tijera) están reforzadas con bronce-latón. El asiento y respaldo está formado con un cojín de fibra de poliéster con muelles ocultos y un forro de cuero, en diversos colores y acabados.

 

El fantástico escritorio Scrivania Cavour, diseñado en 1949 para la Casa Orengo, con su impactante asimetría y un dinamismo sin concesiones, tiene el récord de cotización en Christie’s para un mueble del siglo XX, en 3.284.000,00$. Una tablero de cristal de 12mm de espesor es soportado por una estructura de marcos de madera de roble, apoyado lateralmente sobre un módulo de cajones de la misma madera sobre una estructura lacada en negro, y un cajón auxiliar abierto, como contrapeso, al otro lado. La ligereza y la especial relación entre el todo y las partes, suponen en este diseño del arquitecto una fuente de expresividad difícilmente igualable.

 

Carlo Mollino se hizo muy célebre por su personal manera de incorporar las formas curvas al mundo del diseño y de la arquitectura, fundiendo con mucho talento el funcionalismo con la expresión más orgánica. No en vano fue un apasionado de los automóviles y los aviones, donde la aerodinámica i la funcionalidad conllevan un dinamismo formal muy característico. Rompedor como actitud vital, nunca ocultó su admiración por Alvar Aalto o Antonio Gaudí, y fue abiertamente crítico con el Movimiento Moderno, lo que le hizo ciertamente inclasificable dentro de su generación, cosechando difíciles etiquetas para su estilo: neobarroco, neoliberty...

 

Nacido en Turín en 1905, hijo de ingeniero, apasionado de la fotografía y el esquí, empezó como arquitecto en 1930 con el diseño de una casa en Forte dei Marmi, que recibió diversos galardones y reconocimientos, y diseñó diversos edificios de diferentes usos (son famosas sus obras en emplazamientos de alta montaña), cosechando gran renombre. Sus últimos trabajos en Turín (el edificio de la Cámara de Comercio y el Teatro Regio Torino) resumen su madurez creativa como arquitecto, antes de su muerte en 1973. Su prestigiosa carrera como diseñador se completó con la decoración e interiorismo de diversos apartamentos y viviendas, en los que ideó diversas piezas de mobiliario muy conocidas para arquitectos, decoradores y apasionados del diseño europeo del siglo XX.

Carlo Mollino diseñó el automóvil Bisoluro, con el que llegó a competir en las 24 horas de Le Mans.

 

Todo es permisible con tal de que sea fantástico". Todo un lema.

 

 

 

 

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