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Interiorista con glamour de Hollywood



El diseñador de las estrellas.

 

Charles William “Billy” Haines (1900-1973) fue una estrella de cine norteamericano de los años dorados de la Metro (también trabajó para la Columbia), con notables éxitos de taquilla como galán en lo años 20 y 30. Su filmografía superó las 50 películas, pero su carrera se vio truncada al admitir abiertamente su homosexualidad, tras una campaña de escándalos infundados, lo que le empujó a empezar una carrera profesional junta a su pareja, Jimmie Shields, primero como anticuario y enseguida como decorador e interiorista.

 

Haines y Shields contaron enseguida con el apoyo de las estrellas de Hollywood, seducidas inicialmente por el peculiar y atrevido estilo de su propia casa, que mezclaba lujo, extravagancia y modernidad con medida y sin complejos. Supo mantener este apoyo durante toda su vida profesional, con trabajos para Joan Crawford, Gloria Swanson, Carole Lombard, George Cuckor o, más tarde, para el matrimonio Reagan, entre otros muchos, con una repercusión mediática notable. Haines fue también director artístico y diseñador de producción en diferentes producciones cinematográficas. En la exposición universal de 1939 de San Francisco participó con una hermosa sala de estar, con su extraordinario sello personal.

 

La pareja de diseñadores aprovechó plenamente la oportunidad que suponía disponer de la confianza plena de clientes del mundo de Hollywood, sin muchos problemas de presupuesto, con mentalidad y gusto abiertos, factores que les permitieron trabajar con una gran libertad creativa. Diseñaron la mayor parte del mobiliario de sus ambientes como piezas singulares, sin las limitaciones que la industrialización impone a los muebles de serie, y, como nadie, reunieron la belleza de los materiales y acabados más lujosos con un atrevimiento ciertamente vanguardista en sillones, sofás, mesillas, vajillas, butacas, lámparas… Aunque amantes del arte histórico y de las antigüedades, en ningún momento dejaron de abrazar la vanguardia, combinando tapizados exquisitos con estructuras ligeras tubulares (muy avanzadas para la época), explorando formas aerodinámicas para la madera, líneas inclinadas y en zig-zag… y investigaron en esta vía hasta el final de su carrera. A menudo se ha comparado esta combinación de simplicidad y sofisticación con la actitud creativa de Coco Chanel.

Su gran producción tiene, obviamente, algo de lujoso, pero sin abandonar un sello de modernidad inequívoco, que permite incorporar aún hoy en día sus piezas en todo tipo de proyectos de arquitectura e interiorismo de cualquier estilo y alcance, sobre todo si se busca ese sello indefinible que denominan “glamour”. Difícil de etiquetar, su trabajo vive ahora un auténtico resurgimiento, bajo la equívoca etiqueta de “Hollywood Regency”. Sus diseños aparecen con regularidad en las revistas de decoración e interiorismo de todo el mundo, incorporados por arquitectos de interior internacionales.

 

Os recomendamos encarecidamente que visitéis la magnífica web http://www.williamhaines.com de la empresa que reedita actualmente sus diseños más famosos, con diversas tiendas en todo el mundo, y donde podréis revisar su amplísima trayectoria, con multitud de ejemplos.

 

“Prefiero tener buen gusto que amor o dinero”

“El diseño es una opinión, no una profesión”

 

 

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