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Diseno en interiorismo Cenicero Copenhagen



Probablemente ésta es la pieza más pequeña y económica de cualquier selección de diseños clásicos, y este hecho no le resta la extraordinaria concisión, ajuste formal, sencillez i versatilidad de un elemento tan simple y común, ideado como cenicero en 1966.

Construido con plástico resistente al calor, moldeado en una sola pieza de geometría rotunda, es apilable, de fácil limpieza, permite que el cigarrillo se sostenga con seguridad y también apagarlo cómodamente. Está concebido en un solo material, y la industrialización del producto y su concepción formal resultan indisolubles, contrinuyendo a su concisión formal. Su medida profundidad oculta las colillas de la vista y protege la ceniza adecuadamente del riesgo de dispersión. Es de simple fabricación, bajo coste, concebido con una simplicidad aplastante y una ausencia paradigmática de ornamentos o formalismos. Sus colores clásicos son el blanco, gris, rojo y negro, aunque posteriormente se amplió la gama.

 

André Ricard Sala (nacido en Barcelona en 1929) es uno de los pioneros del diseño industrial en Catalunya y en España, autodidacta, con una amplia e interesantísima trayectoria, profusamente laureada. Entre otros reconocimientos recibió el Premio Nacional de Diseño de 1983. Fue fundador, con, entre otros, el arquitecto Antonio de Moragas, del ADI FAD, Agrupació de Disseny Industrial i Foment de les Arts Decoratives en Barcelona. Fue, por citar un ejemplo, el diseñador de la antorcha olímpica de los JJOO de Barcelona 92. Ricard Sala ideó el cenicero Copehagen dentro de su colaboración con la firma Flamagás, para la que diseño diversos encendedores y sucesivos modelos de ceniceros. Este diseño obtuvo el reconocimiento inmediato profesional con el Premio Delta de Plata de 1966.

Aunque el tabaco es un hábito en claro retroceso, muchos compañeros arquitectos e interioristas atesoran en las mesas de sus estudios o en sus viviendas un Cenicero Copenhagen, usándolo como dispensador de clips, de lápices, o como contenedor de cualquier objeto, por su valor icónico.

 

“L'objecte és la petjada de l'home. Des de l'inici de la humanitat, l'existència de l'home ha estat dependent de múltiples utensilis que ha anat creant, primer per a sobreviure, i més tard per a millorar la seva qualitat de vida. Aquests utensilis són un testimoni de les aptituds i anhels de cada època i de cada cultura” 

 

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