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Cuaderno de bitacora principios de interiorismo.



Para el interiorismo de arquitecto no hay trucos ni soluciones magistrales, pero después de afrontar muy diferentes proyectos de interiorismo y arquitectura en nuestro despacho, y aunque siempre son novedosos e irrepetibles, hemos ido acumulando cierto hábito de aproximación, que en muchas ocasiones es recurrente y que intentaremos exponer hoy, aunque muchos de estos criterios os suenen u os parezcan aplicaciones del más simple sentido común. No existen manuales para una actividad tan creativa e intuitiva, tan sometida a condicionantes exteriores, pero la experiencia acaba dotándote de algunos patrones.

 

1. Focalizar

Algo que potenciar, existente o propuesto. Buscar un área focal. ¿Qué tiene este proyecto que lo hace distinto a los demás? ¿Qué característica del espacio es inherente o es una cualidad destacable? Esa característica debe potenciarse, debe ser nuestro objetivo, en esa cualidad hay que concentrarse, y debemos centrarnos en una o en muy pocas.

Un exceso de puntos llamativos, de centros de atención, desorienta, y su inexistencia o pobreza (un abuso del minimalismo) genera un vacío de percepciones. Eso es aplicable a lo que añadimos al espacio y también a lo que éste dispone de origen (es vital un análisis certero del potencial de los espacios originales).

En un mismo proyecto, habrá diferentes puntos focales: el equilibrio entre ellos es uno de nuestros objetivos, y debe ser la motivación principal de nuestras decisiones.

 

 

2. Un recorrido visual.

El recorrido personal por los espacios en los que intervenimos debe tener una secuencia de puntos de interés bien ordenada. El espectador debe pasar de un punto llamativo a otro de manera fluida y equilibrada. Los puntos focales deben acompañarnos .Podemos por ejemplo situar cuadros u objetos coloridos que nos acompañen hacia la vista al jardín, buscando diagonales en el recorrido.

Piensa en los recorridos principales de la casa y únelos con líneas imaginarias; la percepción debería ser fluida y estar dominada por los puntos / áreas focales de cada zona, como si pudieras (idealmente) moverte por la casa con la vista en todo momento sobre alguna de las áreas focales. Este fluir está muy bien reflejado en los criterios feng-shui, de los que ya hemos hablado en nuestro blog ampliamente.

 

 

 

3. Luz y color.

Hay libros enteros especulando sobre luz y color en decoración. Tengamos siempre en cuenta que los colores de las superficies y de los objetos no son inmutables; interfieren entre ellos y cambian con la luz, que también es cambiante durante el día, si es natural, o según las características de las lámparas, si es artificial.

Decidir los colores siempre “in situ” y observar muestras y pruebas a diferentes horas del día y bajo diferentes condiciones de luz.

 

4. Agrupar, hacer familias.

Cuando los muebles o los objetos que el proyecto de interiorismo incorpora forman grupos o familias, provocan percepciones nuevas, se constituyen enseguida en esos puntos focales que buscamos, y permiten una jerarquía de grupo a grupo, y la fluidez entre ellos.

Habrá infinitos ejemplos: si disponemos de una colección de copas de cristal, no se obtiene el mismo foco si se dispersan por la casa que si se agrupan en una mesa todas ellas (se convierten en un punto focal). El espectador puede acercarse a ellas y valorar la belleza individual de cada una, pero su valor como grupo es un añadido. A veces conviene clasificar estas familias: agrupamos solo las copas azules, por ejemplo; o agrupamos objetos distintos todo de cristal o todos dorados…

Las jerarquías ayudan a la percepción equilibrada. Existen muebles con protagonismo y objetos de apoyo (debemos potenciarlo), que pueden formar grupos o familias. Una alfombra es más que un objeto, no solo debe tener el color y el motivo adecuados a la idea general, sino que tiene ciertas funciones: define en sí misma un área, y agrupa los objetos que están encima en una familia. Lo mismo ocurre con un cambio de altura en el techo, o con un iluminación concentrada…

 

 

5. Las medidas.

Nunca es demasiado obvio.

Sin entrar en que “las medidas correctas permiten el uso adecuado”, hay muchos otros criterios basados en las proporciones y las medidas indispensable en interiorismo.

La altura de nuestro punto de vista es distinta si estamos en pie, sentados o acostados. Quizás debamos colgar algunos cuadros o situar algunas ventanas en función del punto de vista que tengamos. Hay estrategias de marketing sobre esta cuestión muy estudiadas: la altura a la que se encuentran los objetos en el supermercado no es un tema menor; por ejemplo; encontraréis los productos de uso diario en estanterías más bajas que los más lujosos o de consumo, a la altura de la vista, porque necesitan atraer la percepción del cliente. ¿Cuántos espejos has encontrado desajustados en medidas o en colocación?

Los colores, los muebles, los pavimentos, la luz… pueden corregir o enfatizar la percepción de las proporciones de cualquier espacio.

 

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